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10 Clásicos Inolvidables

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10 Clásicos Inolvidables

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Éste es el recuento de los episodios más emocionantes en la historia del partido de partidos del futbol mexicano; duelos que quedaron marcados en la memoria de los fanáticos.

Siempre se recordará que, hasta hoy, protagonizaron una serie por el título, la de la campaña 1983-84, cuando las Águilas se coronaron, aunque un año antes, el Rebaño Sagrado le propinó a los de Coapa la derrota más dolorosa de su historia, en la Semifi nal, en ambas ocasiones con Carlos Reinoso como timonel capitalino.

Las goleadas más recordadas fueron las de la campañas 1956-57 cuando las Chivas le metieron 7-0 a los Cremas y en 1970-71 los Millonetas se impusieron 5-2 en el Azteca, y la más reciente fue el 5-0 favorable a los rojiblancos en el Jalisco.

Las pinceladas más presentes han sido el centro de rabona de Edú en la Semifinal 1990-91, coronado con un espectacular cabezazo de Toninho, y el mejor partido del Clásico en muchos años, el de la campaña 1994-95, ganado por el América de Beenhakker.

La única Final

Tras igualar 2-2 en la Ida en el Jalisco, la Vuelta en el Azteca parecía ser favorable a las Chivas, pues en el primer tiempo los locales se quedaron con 10 hombres (expulsión de Manzo) y vino un penalti favorable al Rebaño; sin embargo, Zelada le detuvo el disparo a Cisneros y todo cambió. En el segundo tiempo marcaron Bacas y Tena, por los amarillos, Quirarte, por los tapatíos, y en el último minuto Aguirre consiguió el tanto defi nitivo, el del 3-1 y 5-3 global a favor del América.

“Con ésta tienen”

Uno de los hombres más importantes en la historia del Guadalajara y de la Selección Nacional Mexicana, Guillermo Sepúlveda, demostró por qué le decían el Tigre, al dejar para siempre la famosa frase de “con ésta tienen”, mientras arrojaba a la cancha del Estadio Olímpico Universitario la playera del Rebaño Sagrado tras ser expulsado en el Campeón de Campeones 1964, ante el América, en donde se coronaron los rojiblancos al imponerse por 2-0.

La Semifinal terminó en golpes

Tras ganar el juego de Ida de la Semifi nal en el Jalisco (1-2), en la Vuelta el América sufrió las expulsiones de Norberto Outes y Armando Manzo, y terminó cayendo ante su odiado rival por 3-0, 4-2 global, con los tantos de Ricardo Pérez –un golazo de tijera–, Demetrio Madero y Samuel Rivas. Dos broncas se dieron en el encuentro, una en cada tiempo; la segunda de ellas causó varias bajas en el Guadalajara, que perdería posteriormente enpenaltis el título ante el Puebla.

Le tunden a Oswaldo y a La Volpe

Ricardo La Volpe ya había fracasado en su paso como técnico de Chivas y su estadía en el América sería todavía más corta. En la Jornada 3 del Invierno 1996, con una victoria y una derrota, las Águilas fueron bailadas 5-0 por las Chivas, en una memorable tarde de Gabriel García, Ramón Ramírez y compañía, quienes le hicieron ver su suerte al portero visitante, Oswaldo Sánchez. Dos semanas después, tras un partido pospuesto y una tercera caída, La Volpe fue cesado.

La magia de Edú

Con Carlos Miloc en el timón y con Antonio Carlos Santos, Eduardo Antonio dos Santos, Teodoro dos Santos y Luis Roberto Alves, entre otros, el América destrozó en la Semifi nal de 1990-91 al Guadalajara de su ex técnico, Miguel Ángel López por 5-0 global. El segundo gol de la Vuelta, el del 4-0 en el acumulado, fue una maravilla. Santos mandó largo a Edú y éste tiró un centro de rabona desde la derecha con el balón como venía y Toninho en el corazón del área lo cabeceó para mandar su remate al fondo, en un tanto inolvidable.

La despedida de Antonio R. Márquez

Había sido el árbitro mexicano en el Mundial de México 1986, tenía un gran currículum, como la Vuelta de la Final 1983-84 entre América y Guadalajara, y Antonio R. Márquez pidió despedirse en el Clásico de la primera vuelta de 1986-87. Las Águilas ganaban con un gol de Bacas y a 18 minutos del fi nal Hermosillo y Quirarte iniciaron una fenomenal bronca. El duelo fue suspendido, el árbitro no pudo despedirse como esperaba y el tiempo restante se disputó mes y medio después con un silbante distinto.

Una humillación de época

La mayor victoria del Guadalajara sobre el América fue en los albores de esta rivalidad, cuando los rojiblancos se impusieron por 7-0, con una memorable actuación  de Crescencio Gutiérrez, pues el ‘Mellone’ se despachó con la cuchara grande al hacer cuatro tantos. Juan Jasso abrió el marcador al minuto 2, Isidoro Díaz hizo el 3-0 y Salvador Reyes se apuntó con el 5-0. El conjunto dirigido por Donald Ross volvió a ganar a los Cremas en la segunda vuelta y más adelante obtuvo el primer título de Liga en la historia del club en esa campaña 1956-57.

Con Toño Roca al timón

No ha sido el triunfo más holgado del América sobre el Guadalajara, pero, sin duda, ha sido uno de los más significativos, al ser el primero de los Cremas con el antichiva número 1 como su técnico, José Antonio Roca, allá en 1970-71. Los tapatíos ganaban 0-1 con gol de Salvador Espinoza, pero después se les fue encima el vendabal azulcrema, coronado con cinco goles, de Toninho, Roberto Rodríguez, Carlos Reinoso, Juan Manuel Borbolla y Enrique Borja, antes de que Ignacio Jáuregui hiciera más modesta la bailada que recibieron.

Triunfo a la holandesa

Indiscutiblemente el mejor Clásico en muchos años. Aquel mediodía en el Jalisco, las Águilas dirigidas por el holandés Leo Beenhakker trataban de volar en plenitud, pero las Súper Chivas de Alberto Guerra les daban de topes. François Omam Biyik hizo un golazo y ahí daría su primer gran golpe el americanista más grande de los últimos tiempos, Cuauhtémoc Blanco, quien de cabeza hizo el tanto de la victoria, el 3-4. Nadie merecía perder, pero alguien debía ganar ese partidazo en 1994-95.

Ochoa salva a las Águilas

Uno de los Clásicos más vibrantes en la pasada década fue el del Clausura 2005, donde se vieron goles de todo tipo en el trepidante empate 3-3 en el Azteca. Sin embargo, la jugada que marcó a ese duelo no fue gol. Corrían los últimos segundos, el partido ya se había igualado por última ocasión y Juan Francisco Palencia remató un servicio con un cabezazo picado que iba para adentro, tras tomar a contrapié a Guillermo Ochoa, quien reaccionó, lanzándose para sacar el remate en un atajadón.

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