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30 Años Como Águilas
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30 Años Como Águilas
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El 20 de septiembre de 1981, América jugó su primer duelo como ave
Un buen día entre julio y agosto de 1981, Emilio Diez Barroso, que tomó el puesto de presidente del América el 10 de julio de ese mismo año, llamó a sus colaboradores y les dijo: "Lo de Canarios, es muy chico, lo de Cremas y Milllonarios (también)". Y entonces nacieron las Águilas.
"Hubo muchas propuestas", contó alguna vez Carlos Reinoso a la revista Fibra América, "el equipo pudo llamarse Terremotos, Gladiadores, los Tanques, en éste último se pensaba poner un tanque y que llevara el logotipo del América.
"Aquella imagen que se había creado hace muchos años, que desconocemos muchas veces los orígenes con el muñequito con un sombrerito de copa, los Millonetas, era un tema que le molestaba mucho a Emilio (Diez), no le agradaba. La misma gente, los cronistas, la prensa, por el uniforme amarillo, les empezó a decir los canarios. Existían los canarios del Morelia, pero Emilio decía mucho: 'El canario ¿qué te dice?, es un animalito chiquito, tiernito, ¿a quién asusta? Desde la imagen hay que aparentar lo que vamos a hacer", explica Gonzalo Carbajal, directivo del América en esos días.
En un principio la idea no era muy clara, pero sí determinante. En el periodo de descanso entre el torneo de Liga 80-81 y 81-82 se gestó todo y el 20 de septiembre de 1981, en un juego de leyenda, estrenaron su nuevo nombre con una gran bronca. Un tanto de chilena de "Batata", el debut de Eduardo Bacas y Norberto Outes con el equipo y el primer duelo de Liga del Estadio José López Portillo, en Neza.
Pero aquello no era un simple cambio de apelativo, era una reestructuración completa que inició con la salida de José Antonio Roca y la llegada de Carlos Reinoso a la dirección técnica del América el 8 de junio de ese 81, tras una pobre campaña.
Reinoso se había retirado como jugador sólo unos meses atrás y debutó como técnico el 13 de junio en el Estadio Azteca con un empate a un gol ante Curtidores. Unos días después, el 2 de julio, se anunció que Guillermo Cañedo dejaba de ser presidente de la institución y Emilio Diez Barroso tomó el puesto a partir del día 10. Además, la casa club del equipo estaba en construcción y se esperaba que estuviera lista a finales de año.
En aquellos días, Pumas era el campeón de Liga. Venció a Cruz Azul en la Final, pero la bomba informativa era la partida de Hugo Sánchez al Atlético de Madrid, de España. Así, en un relativo silencio y calma en Coapa, se fue generando todo en el seno americanista.
"En la personal pienso que Emilio (Diez Barroso) siempre tuvo la idea muy clara", asegura Carbajal, "me gusta Águilas" dijo el presidente en esos días y la idea pegó entre toda su gente y después en el futbol mexicano.
"Venía con todo, símbolo de este país para empezar, era agresivo. Era muy diferente un canarito a un águila real", añade el ex directivo.
"Se tendió mucho a lo de Águilas porque el futbol mexicano el mote de la mayoría de los equipos son animales. Era un animal agresivo con la categoría la fuerza y la majestuosidad que tiene".
El cambio de nombre vendría acompañado por una enorme campaña de mercadotecnia que incluyo un nuevo uniforme, ad hoc con lo de Águilas, y un himno de batalla escrito e interpretado por Carlos Blanco.
El 29 de julio se anunció la contratación de los argentinos Eduardo Bacas, Marcelo Favaretto, ambos provenientes de Rosario Central, y de Norberto Outes, del Boca Juniors, que llegaron a México a principios de agosto.
Los brasileños Nilton Pineiro da Silva, "Batata", la última gran adquisición de Guillermo Cañedo en diciembre del 80, y "Zizinho", padre de Giovani y Jonathan dos Santos, y el argentino Héctor Miguel Zelada, que tuvo en ese periodo una oferta del Barcelona, pero que no satisfizo en lo económico al América, eran los otros extranjeros de la institución.
El club también se hizo de mexicanos destacados, el 9 de septiembre se anunció la llegada de Ricardo "Lolo" González y Héctor Tapia, provenientes de Neza y ex compañeros, tan sólo un año atrás, de Carlos Reinoso.
También se confirmó la salida del conjunto de Miguel Ángel Gamboa, Pedro Soto, Javier "Chocolate" García, Guillermo Padrón, José de Jesús Mendizabal y Carlos Garrido.
Un grupo de extranjeros poderosos, completado por los hombres de Fuerzas Básicas que ya despuntaban (Alfredo Tena, Cristóbal Ortega, Vinicio Bravo, Mario Trejo entre otros) y apuntalados por mexicanos de calidad, empezó a ser la prioridad en el conjunto. Todos aprobados bajo el buen ojo de Francisco Hernández.
Mientras se terminaba la pretemporada y se hacían los ajustes para lo que venía, América registró a Reinoso oficialmente como auxiliar técnico de Roberto "Monito" Rodríguez para la campaña 81-82, ya que el chileno no asistió a la tercera y última etapa del curso de entrenador por viajar a Sudamérica a ver a Outes, Favaretto y Bacas, y por ello aún no tenía el título de director técnico.
Como apunte, el 27 de agosto, Neza inaguró el Estadio José López Portillo con un empate a un gol ante Boca Juniors en un duelo amistoso en el que el primer mandatario fue el invitado de honor.
Por otro lado, casualmente, algunos jugadores que serían referentes del América en el futuro no participaron en aquel primer duelo que el club jugó como Águilas en Neza: Héctor Miguel Zelada cargaba una suspensión de un partido de la campaña anterior; Alfredo Tena y Mario Trejo estaban concentrados con la Selección Mexicana que disputaría el Premundial en Honduras en noviembre de ese año, y Cristóbal Ortega sufría un fuerte dolor en el pecho por un golpe en un juego amistoso ante River Plate y se decidió darle reposo.
El torneo de Liga 81-82 inició el 17 de septiembre de 1981 con el juego entre León y Tampico en el Nou Camp. El 19, con un escueto anunció, en una conferencia de prensa, se hizo oficial: el nombre de batalla de América dejaba de ser Cremas, Millonarios o Canarios y desde ese momento era Águilas. Faltaba, pues, el bautizo.
Aquel duelo ante Neza fue de mucho roce y energía. Incluso González, a los 37 minutos, por una falta sobre Revetria, y Bacas por pisar a Cruz a los 42', fueron expulsados por los de Coapa. Mientras Huerta, por una falta sobre Aguirre, también vio el cartón rojo. Los goles fueron de "Batata", a los 40', en una chilena a pase de Javier Aguirre, y Revetria a los 75'.
La histórica alineación de las Águilas fue: Salazar; Rodríguez, A. Manzo, González, Bravo, De los Cobos, Luna, Bacas, Aguirre (Zizinho 62'), Outes (Rodríguez 38') y "Batata".
Los enfrentamientos entre jugadores, durante los 90 minutos, fueron constantes y los roces también. Cuando Julián Cicero pitó el final del partido se desató una batalla campal entre miembros de ambos cuadros, incluidas las bancas. Presumiblemente inició entre "Batata" y Jiménez, y pronto la violencia surgió por todos lados, incluso, según las crónicas del juego, la policía intervino e intercambió golpes con los americanistas. Además, la afición y la prensa invadieron el campo y todo era confusión.
El más perjudicado fue Carlos de los Cobos, que sufrió una herida en el rostro de cuatro centímetros y debió salir del campo cargado por sus compañeros y con el rostro y uniforme bañados en sangre.
El 23 de septiembre, la Comisión Disciplinaria de la Federación Mexicana de Futbol sancionó a 10 jugadores rijosos, cinco por bando. Los castigados por la Águilas fueron: "Batata", Carlos de los Cobos, Héctor Tapia, Rubén Abarca y Hugo Salazar. Por parte del rival se fueron a la congeladora: Bartolotta, José Jiménez, Guillermo Cossío, José Luis Cruz y Carlos Revetria. Los 10 fueron sancionados con un juego por participar activamente en la riña.
"Se les decía en esa época 'Los Broncos de Reinoso' por su forma agresiva de jugar. Al principio hubo muchos problemas de expulsiones y formas de agresivdad que Carlos también reflejaba su imagen de jugador en la banca", asegura Carbajal que no tiene ninguna duda que el apelativo fue un parteaguas.
Hubo quien en aquellos días en el colectivo futbolístico mexicano vio con extrañeza el efecto y la posible duración del nombre Águilas en América y expresó abiertamente sus dudas e inquietudes, tal y como lo hizo el decano del periodismo deportivo Ignacio Matus en su columna del 19 de septiembre del 81 en el diario Esto: "El América, dijeron, ya no será Canario sino Águila, les apostamos a que igual que pasó con el primero, el segundo mote será pronunciado solamente por los que tengan obligación de hacerlo y en cambio para el resto serán siempre Cremas o Millonetas que ambos tienen raigambre tratándose del controvertido cuadro".
Pero a 30 años de distancia, tras siete títulos de Liga como Águilas y otros tantos trofeos, en la cima o en la sima, con crisis o sin ellas, nadie identifica al América sin su apelativo: Águilas.
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